El niño que muerde

 

Definición.

El morder a otro niño es una de las conductas inacep­tables agresivas en nuestra sociedad. El padre de un niño que ha sido mordido se encuentra usualmente muy desconcertado y preocupado por los riesgos de infección. Si esto pasa en una guardería, los otros pa­dres quieren que el niño que muerde sea expulsado. Si pasa en casa de otro niño, al niño a menudo se le pide no regresar. Los adultos tienden a olvidar que se espera algún tipo de “conductas de morder" en el grupo de los niños que caminan. La mayoría de los niños aprenden primero a morder haciéndoselo a sus padres a manera de juego. Es importante tratar de interrumpir este tipo de conducta primitiva en edades tempranas.

 

Causas.

El morder es usualmente una oportunidad de descubri­miento más o menos al año de edad, cuando la salida de los dientes y el poner todo en su boca son conductas nor­males. Esto a menudo continúa debido a que los padres inicialmente piensan que es gracioso y el niño lo consi­dera un tipo de juego para llamar la atención. Después los niños pueden hacerlo cuando están frustrados o cuando quieren algo de otro niño. A esta edad en niños con míni­mas destrezas verbales, el morder se vuelve una forma primitiva de comunicación. Sólo después de los 2 ó 3 años de edad puede volverse una manera deliberada de expresar enojo e intimidar a otros.

 

Recomendaciones para tratar con niños que muerden.

 

1. Establezca una regla. "Nosotros nunca mordemos a las personas". Déle a su niño una razón para la re­gla: dígale que el morder duele. Otras razones (que no le interesarán a esta edad) son que las mordidas pueden causar infecciones o cicatrices.

 

2. Sugiera una conducta alterna. Dígale a su niño que si él quiere algo, debe ir a donde usted está y pedirle ayuda o señalarle, más que el morder a otras personas. Si él muerde cuando está enojado, dígale: “Si tú estás enojado, ven a mí y dime". Si su niño está en la etapa de masticamiento (usualmente menos de 18 meses de edad) ayúdele a escoger un juguete que pueda morder, más que decirle que él no puede morder nada. Un juguete firme o un anillo para morder cumplirán este propósito. Estimúlelo a que lleve consigo su material de morder por varios días.

 

3. Interrumpa la conducta de morder con un "no" firme. Asegúrese de usar una voz no amigable y mirar a su niño directamente a sus ojos. Trate de interrumpirlo cuando la mira como si hubiera mor­dido a alguien, antes de que realmente lo haga, de­jando a la víctima herida y gritando. Una supervisión extra cercana podría ser necesaria hasta que el há­bito de morder haya acabado.

 

4. Déle a su niño tiempo-fuera por morder a otros niños. Mándelo a un lugar aburrido por aproximadamente un minuto por cada año de edad. Si él in­tenta morderlo mientras lo está cargando, diga "no", póngalo en el piso inmediatamente y márchese (una forma de tiempo-fuera). Si el tiempo-fuera no trabaja, quítele un juguete favorito por el resto del día.

 

5. Nunca muerda a su niño para castigarlo por morder a alguien. El usted morder hará que su niño se sienta decepcionado porque usted le hace daño, y podría enseñarle que está bien el morder a alguien si usted es más grande. Tampoco le lave la boca con jabón, ni le apriete los cachetes o lo golpee en la boca. De hecho, si su niño tiende a ser agresivo, evite cas­tigos físicos en general (por ejemplo, castigo corpo­ral). También elimine "las mordidas de amor", ya que su niño será incapaz distinguir éstas de las mordidas dolorosas.

 

6. Felicite a su niño cuando él no muerda. El mo­mento más importante para felicitarlo es cuando él está con niños a quienes acostumbraba morder. Ini­cialmente déle un recordatorio muy amable justo antes de que estas visitas de alto riesgo tengan lugar. Luego felicítelo por la buena conducta.

 

7. Prevención. El mejor momento de evitar que una conducta de morder se vuelva hábito es cuando acaba de comenzar. Asegúrese de que nadie se ría cuando él muerde y que nadie lo trate como un juego (eso incluye a los hermanos mayores). Tam­poco se rinda nunca a las demandas de su niño cuando muerde. Como el morder comúnmente ocurre en guarderías, asegúrese de que los em­pleados entienden su método para tratar el pro­blema y están dispuestos a seguirlo.

 

8. El morder en guarderías. Este método debe ser usado por las personas que trabajan en la guardería, para eliminar los mordiscos en ese lugar. Provea su­pervisión cuidadosa y rápidamente ponga al niño que muerde en tiempo-fuera cuando actúe como si fuera a morder a alguien. En general el morder es inofensivo ya que la mayoría de mordiscos de los niños pequeños no rompen la piel. Llamar a los pa­dres al trabajo no aporta ningún beneficio ya que el problema debe ser tratado inmediatamente por la persona que lo identifique.

 

 

 

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INMEDIATAMENTE si

  • La mordida causa una punción o una cortadura que completamente rompe la piel.

 

Durante horas normales si

  • La conducta de morder dura más de 4 semanas con este método.
  • Su niño muerde o se daña a sí mismo.
  • Su niño tiene otros problemas de conducta.
  • Usted tiene otras preguntas o inquietudes.

 

Fuente: Instrucciones para pacientes de pediatría. Segunda edición. Barton D. Schmitt

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Dr. Rafael Alberto Briseño Vázquez

Pediatra - Neonatólogo

 

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