Espasmo Del Sollozo

Los espasmos del sollozo son cuadros en los que el niño queda sin respiración tras una espiración prolongada, que normalmente se producen como consecuencia de un episodio como un llanto o un enfado.

En la mayoría de los casos los episodios que se producen son los que se denominan simples. Estos episodios son relativamente frecuentes y se suelen repetir.

DEFINICIÓN

  • Los espasmos del llanto son precedidos por un evento desconcertante, como el encontrarse frustrado, enojado, lastimado o con temor.

 

  • Su niño emite uno o dos llantos largos y luego sos­tiene la respiración durante la expiración hasta que los labios se ponen de color azul.

 

  • Luego su niño se desmaya (la mayoría de niños se ponen rígidos y algunos podrían tener algunos movi­mientos bruscos de los músculos o pequeñas sacu­didas).

 

  • Su niño luego regresa a la respiración normal y está otra vez completamente alerta en menos de un mi­nuto.

 

  • Se presenta entre los 6 meses y los 2 años de edad.

 

  • Estos ataques ocurren mientras su niño está des­pierto.

 

  • Este diagnóstico debe ser confirmado por un médico.

 

CAUSA

 

Los espasmos del llanto son causados por un reflejo anormal que permite al 5% de los niños normales sos­tener la respiración por períodos largos hasta desma­yarse. Esto no lo hacen deliberadamente la mayoría de los niños. Sostener la respiración (cuando están eno­jados) y ponerse azul sin desmayarse es una reacción común y no es considerada anormal.

 

CURSO ESPERADO

 

Los espasmos del llanto usualmente ocurren entre 1 ó 2 veces al día y 1 ó 2 veces al mes y desaparecen a los 4 ó 5 años de edad. No son peligrosos; no causan epilep­sia ni daño cerebral.

 

CUIDADOS EN CASA

 

Tratamiento Durante los Ataques de Espasmos del Llanto. Estos ataques son inofensivos y siempre paran por sí mismos. Como es difícil estimar exactamente la duración de un ataque, marque el tiempo usando un reloj con segundero. Haga que su niño se acueste en la cama (en vez de sostenerlo en posición vertical) a fin de aumentar el flujo sanguíneo al cerebro (esta posición puede prevenir los espasmos de algunos de los mús­culos). Aplique una toalla fría en la frente de su niño hasta que comience a respirar nuevamente. No co­mience la resucitación ni llame a emergencias, esto es innecesario. Tampoco ponga nada en la boca del niño, ya que podría hacer que su niño se asfixie o vomite.

 

Tratamiento Después de los Ataques o Espasmos. Déle a su niño un abrazo breve y vuelva a sus queha­ceres. Una actitud tranquila es lo mejor. Si usted tiene miedo, no se lo demuestre a su niño. Si su niño tuvo un capricho debido a que se quería salir con la suya, no se rinda después del ataque.

 

PREVENCIÓN DE LOS ESPASMOS DEL LLANTO

 

La mayoría de los ataques que suceden o el pánico re­pentino no pueden ser prevenidos, así como tampoco los ataques que son desencadenados por enojo. Sin em­bargo, algunos niños pueden dejar de sostener la respi­ración si los padres los distraen antes de que se pongan de color azul. Dígale a su niño que vaya donde usted para darle un abrazo o que observe algo interesante. Pregúntele si quiere tomar un poco de jugo.

Si su niño está teniendo ataques diarios, proba­blemente ha aprendido a desencadenar algunos de los ataques por sí mismo. Esto puede pasar cuando los pa­dres corren hacia el niño y lo cargan cada vez que llore, o cuando se rinden a sus deseos tan pronto como el ataque ha terminado. Evite estas respuestas y los ataques de su niño no aumentarán.

 

PREVENCIÓN DE LESIONES

 

El riesgo principal de sostener la respiración son las heridas en la cabeza. Si su niño comienza a tener un ataque mientras está parado frente a una superficie dura, vaya donde él rápidamente y ayúdele a extenderse en el suelo.

LLAME A NUESTRA OFICINA

 

INMEDIATAMENTE si

  • Su niño deja de respirar por más de un minuto (llame al 066).
  • Su niño estuvo inconsciente por más de un minuto (contado con el reloj).
  • Su niño se pone blanco (no azul).

 

Durante horas normales si

  • Ocurre más de un episodio a la semana.
  • Los ataques cambian.
  • Usted tiene otras preguntas acerca de los espasmos del llanto.

 

Fuente: Instrucciones para pacientes de pediatría. Segunda edición. Barton D. Schmitt

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Dr. Rafael Alberto Briseño Vázquez

Pediatra - Neonatólogo

 

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